Este blog nació en medio del paro del 2021. Es una creación colectiva de tres grupos de estudiantes de la Universidad Pedagógica Nacional de Colombia. La idea es consignar aquí fotos, cuentos, videos, diarios que sean una memoria de resistencia y una forma de unión a través de la escritura.
lunes, 14 de junio de 2021
Εm.moría / Memoria / Me moría de Heidy Castro
Ánima, en alegoría al olvido, hoy recordemos.
Que ayer moría y hoy necesito recordar, me resbalaba entre vacíos poco elocuentes y deslucidos, fallecía frente a la vida llena, mientras nacía, agotada y pequeña, la luna en la inmensidad. ¡Que alguien me escuche! Que siento una voz caminando por mi cuello, pero no escucho un solo aliento. Que he despertado hace tiempo y volver a dormir sería recaer en la ignorancia de lo omnisciente, que camino durante horas y he olvidado lo que significa descansar unos pocos minutos. ¿De qué se trata el tiempo? Si es que los recuerdos que le constituyen se disfrazan sobre el constante hábito de olvidar; si el tiempo se trata de recuerdos, ¿Dónde me encuentro cuando olvido? Si, por el contrario, el tiempo no se sitúa en recuerdos, sino en posibilidades, ¿por qué hay un desasosiego que me atrapa ahora mismo si no hay posibilidad que nazca de la nada?, si el tiempo es una representación legítima de las posibilidades en sí mismas, ¿Cuándo hablaremos del presente que nos cobija y atrapa feroz y volátil en un abrazo sutil y destructor?
Porque si hablaré de una alegoría al olvido, debo recordar: que en medio del desasosiego que nos enferma por estos días, la fuerza pública golpea, asesina, viola, tortura, engaña, produce y reproduce discursivas de odio hacia civiles y estos son apoyados y difundidos por las fuerzas estatales; me veo en la obligación de recordar que provenimos de un atemporal nacimiento violento en medio de las guerras y que aun hoy en día, se replican botines indistintos y representativos que descansan sobre formas femeninas frente a los instintos de machos cabríos reproductores de lamentos e hijos de una patria desangrada y manoseada. Si hablaremos de memoria, o más bien de olvido, es menester recordar, pero no recordar cualquier cosa, recordar la historia que nos construye, la infamia que nos precede, las memorias que nos habitúan a una situación temporal, porque para hablar de tiempo y comprender mi sentir de mayo, debo arraigarme ante las formas temporales establecidas; pasar por los olvidos que se sientan a esperar sobre las memorias ancianas y precarias, valorar las pocas situaciones del enojado presente y asumir la tarea de divagar sobre el diluvio de posibilidades que construyen el patológico futuro.
Entonces, caminaré, débil y escasa, por la radiografía estructural que nos habita en desorden y nos encierra en las noches de lúgubres y funestos secuestros del insomnio. Y es que, hablar de la patria, es hablar de muerte; los actos violentos que nos cobijan son legión y más allá de reconocer los motivos nacientes al recordar estos sucesos de dolor y melancolía, es menester señalar que no se trata de un surgir coyuntural, se trata más bien de conflictos estructurales y violencias sempiternas que emanan olor a patria. Algunas personas parecen necesitar la caricia cercana de la muerte para reconocer que hay gente muriendo. En alegoría al olvido, recordemos, que las palabras son pocas, el tiempo cruel, la desmemoria constante y el rememorar, un auxilio necesario.
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